¿Y puedo ver mi correo desde casa también o tengo que venir aquí?
Y el curso prosigue, señores. La semana pasada fue dura, pero hay que continuar. No se puede pretender enseñar (o desde el otro lado, aprender) muchas cosas en poco tiempo, todo requiere un proceso de práctica continua y prolongada para que el conocimiento se asiente. Desde luego, cuatro horas semanales se quedan cortas para adquirir cierto dominio. Sin embargo, no todos los alumnos funcionan igual. En mi caso, las alumnas de Fibroenred padecen fibromialgia, una enfermedad con un amplio conjunto de síntomas que influyen negativamente, y mucho, en su vida diaria. Cada una lo sufre con mayor o menor intensidad (hay diferentes grados), pero el gran dolor y los tratamientos diarios con múltiples fármacos, efectos secundarios incluidos, hacen que les resulte difícil centrar la atención en una tarea, recordar lo que se les acaba de explicar o, simplemente, utilizar el ratón con soltura (algunas de ellas padecen temblores en las manos). Esto se añade a que son personas en su mayoría de edad avanzada y que no les resulta tan fácil aprender una nueva habilidad, y manejar un ordenador o navegar por Internet, poniéndonos en su situación, no es precisamente una tontería. Hay que repetir una y otra vez las explicaciones, atenderlas individualmente y recordar constantemente lo que se ha hecho ya muchas veces (la ubicación de las teclas, por ejemplo). Estos factores excluyen encargarles una tarea y avanzar hasta lo que es nuevo, ya que cada paso debe ser reexplicado aunque ya haya sido hecho en otras ocasiones. Aún con todo, están aprendiendo y divirtiéndose, están empezando a conocerse entre ellas, y es su gran motivación lo que las incita a continuar y a venir a clase aun con dolores de todo tipo (la asistencia ronda el 100%). Para ellas todo mi respeto. Es más, dos de ellas se han comprado un portátil porque lo que practican en clase les resulta insuficiente y quieren continuar en casa. Ahora, uno de mis objetivos es que comprendan la gran utilidad que tiene para ellas Internet, donde pueden encontrar todo lo que pueden imaginar y más, y lo último que han aprendido es a utilizar el chat de Gmail, porque se han hecho su propia cuenta de correo electrónico. No está nada mal, si me paro a pensarlo. Ellas son las que tienen que marcar el ritmo, yo sólo tengo que mover la batuta para que suene la melodía.



Emotivo a la par que ¿Duro? En cualquier rincón del mundo la gente puede enseñar, dar lecciones de la vida y de la superación de la misma. ¿Puedo añadir que también están enseñando al profesor?Seguro, porque todo lo bueno se pega. Por ello no dudo que este curso marcará un antes y un después en la vida de todos vosotros. ¡Mucho ánimo y paciencia AMIGO!. La melodía acabará sonando. Mis felicitaciones a ti y a ellas
Todos mis respetos también. Me quito el sombrero tanto por ellas como por ti. Llegarán muy lejos y aprenderán que se puede llegar aún más lejos.